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jueves, 20 de diciembre de 2012

Boletín Informativo nº 36 del GEIMME. Diciembre de 2012




El Templo de Salomón constituye el arquetipo central en torno al cual se representan las Tradiciones iniciáticas que nos son afines en Occidente. Para la masonería rectificada, “El Templo de Jerusalén es el gran arquetipo general de la Francmasonería, que se ha renovado bajo distintos nombres, formas y diversas épocas (…). Las revoluciones y cambios que le han sobrevenido recuerdan aquellas que le suceden al propio hombre…” (Ritual MX). De esta forma, nos recuerda Saint-Martin, “el Templo de Jerusalén no solo representa lo que había ocurrido en épocas anteriores, sino que era además uno de los signos sensibles más instructivos que el hombre pudo tener ante sus ojos para recobrar la inteligencia de su primer destino y de las vías que la sabiduría había encontrado para devolverle a ella”. En definitiva, el Templo como arquetipo se inscribe en una perspectiva universal que engloba la totalidad del espacio-tiempo de la Creación, desde el “Paraíso Terrenal” hasta la “Jerusalén Celestial”, desde los “primeros cielos” y la “primera tierra” hasta los “cielos nuevos” y la “tierra nueva”, desde el mundo de los orígenes hasta el mundo del “siglo por venir”. Pero la clave principal del Templo está en el corazón del hombre, pues el hombre en sí mismo es el Templo donde el espíritu de Dios viene a habitar: “¿No sabéis que sois Templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?” (I Cor. 3:16). “…templo eterno del que el hombre encuentra en sí mismo todos los materiales” (Saint-Martin, El Hombre Nuevo).

Dedicamos este Boletín nº 36 al Templo como arquetipo inicático del hombre desde la perspectiva de la Tradición judeocristina en la cual se encuadra la masonería del Régimen Escocés Rectificado y el Martinismo. 

jueves, 20 de septiembre de 2012

Boletín Informativo nº 35 del GEIMME. Septiembre de 2012




Monográfico dedicado a la cuestión de la Reintegración de la Materia y de los Cuerpos Gloriosos según la doctrina de la Reintegración de los seres promulgada por Martinez de Pasqually y recogida fielmente por Louis-Claude de Saint-Martin y Jean-Baptiste Willermoz.

Gracias a la excelente trilogía desarrollada por Jean-Marc Vivenza, actual Gran Portavoz del Gran Priorato de las Galias y Presidente de la Sociedad de los Independientes, se recoge un análisis exhaustivo de la cuestión enfocado desde la obra de Jean-Baptiste Willermoz según la doctrina que dejó implícita en el Régimen Escocés Rectificado, los escritos doctrinales de Louis-Claude de Saint-Martin que darían lugar a la corriente denominada Martinista formada por sus seguidores, y finalmente profundizando en la misma doctrina expuesta por Martinez de Pasqually en su Tratado sobre la Reintegración, base y fundamento del posterior desarrollo de sus discípulos.

Como complemento, a título introductorio y general se ha incluido un artículo sobre el mismo tema de Dominique Clairembault, así como algunos extractos de obras de Jean-Baptiste Willermoz y de Orígenes (a quien Joseph de Maistre calificaba como “un gran hombre y uno de los más sublimes teólogos que haya ilustrado a la Iglesia…”), cuya enseñanza concuerda perfectamente con las tesis recogidas en los trabajos presentados en este Boletín.

Creemos que estas reflexiones son de vital importancia dada la confusión que sorprendentemente reina aún en nuestros días sobre este aspecto clave y fundamental de la Iniciación cristiana, en concreto en el Régimen Escocés Rectificado. Es por ello que se debe enfatizar la advertencia de Jean-Marc Vivenza al respecto: “la Orden -es decir, el Régimen Escocés Rectificado-, posee una doctrina clara acerca de la materia expresada en términos incontestables que no permiten, a priori, duda ni reserva alguna, lo que normalmente debería eliminar toda confusión sobre estos temas para cualquiera que respete las posiciones willermozianas y no busque sustituirlas por puntos de vista extraños o exteriores a éstas, porque en el plano doctrinal [de la Orden] sólo éstas tienen autoridad”. Podríamos sintetizar en pocas palabras, pese a su extensión, el misterio doctrinal que aquí se analiza: “Perit ut Vivat”, lema que corona la iniciación masónica cristiana del Régimen Escocés Rectificado.

sábado, 7 de julio de 2012

El Kybalion


ISBN: 978-84-9827-067-9
204 páginas
PVP: 6 Euros 
 Editorial Manakel – Colección Martinista
 E-mail:  info@editorialdilema.com     

 
Louis-Claude de Saint-Martin, el teósofo de Amboise, hacía referencia a las cinco páginas simbólicas del Libro de la Naturaleza, cuyo contenido conduce al hombre caído hacia la puerta de la Sabiduría a través de sus Leyes: Vibración, Movimiento, Ritmo, relación Hombre-Naturaleza y los Sueños, a través de los cuales la divinidad se nos revela. El Kybalion, que presentamos incluido en nuestra colección Martinista, acompañando el texto por las explicaciones que tres almas generosas, bajo un respetuoso anonimato, ofrecen para acercar estos principios herméticos a una interpretación actualizada, será una ayuda valiosa para todo Hombre de Deseo que quiera recordar el contenido del Libro de la Naturaleza.

Estas máximas y axiomas herméticos, cuya recopilación se atribuye a Hermes Trismegisto (el tres veces grande), quien se cree fue contemporáneo de Abraham, forman parte, sin duda, del Libro de la Naturaleza que el Hombre podía leer con toda claridad y entendimiento cuando aún mantenía su estado glorioso, por lo que tenía la facultad de obrar con plena conciencia según las Leyes que Dios estableció el día de la creación.

Pistis Sophia

Edición de Bolsillo
ISBN: 84-9827-024-3
200 páginas
PVP: 6,5 Euros
Editorial Dilema
E-mail:  info@editorialdilema.com       

Las palabras “Pistis Sophia” son de origen griego y significan “Poder y Sabiduría”. Este evangelio fue descubierto como un papiro gnóstico fechado en un principio en los siglos IV y V por James Bruce en Luxor, en el Alto Egipto, en 1785, y depositado en el Museo Británico. Los textos primitivos estaban en copto. Solo se conoce  el manuscrito  sahídico, que es una traducción de esos textos en copto. El original en griego no ha sido encontrado.

Es como la Biblia para los gnósticos, el libro cumbre de las enseñanzas que el Maestro  Jesús dejara. Contiene las enseñanzas entregadas por el Maestro a sus discípulos más cercanos, después de su resurrección y durante los once años que estuvo con ellos, iniciándolos en los misterios crísticos. Posiblemente sea el mismo texto del Evangelio de Marcos en el que se basó Clemente de Alejandría para llevar adelante su Iglesia Copta.

Su título era “Opus Gnosticum Valentino Adjudicatum est”. Fue traducido del copto al inglés, utilizando el código Askeniano, en el año 1851, y publicado por Schawartze y Petermann. Varios Gnosticos esotéricos han querido realizar la develación de este libro sagrado y la mayoría murieron antes de conseguirlo, como Epifanio, Tertuliano (160-245), Clemente de Alejandría (150- 215), Ireneo e Hipólito.

Valentín, a quien se adjudica esta Obra Gnóstica, aunque no de forma unánime, habría nacido en el año 85 d. C. en Phrebón o Pharbé, en el litoral de Egipto. En su formación se integrarían la filosofía platónica, las disciplinas y mitología griegas y las enseñanzas de Theodadis, discípulo de Pablo de Tarso (según Tertuliano en “Adversus Marcionem”).

El Retorno de Henoch o la Masonería Primigenia. Fermín Vale

ISBN: 978-84-9827-149-2
369 páginas
PVP: 25 Euros
Editorial Manakel – Colección Martinista
 E-mail:  info@editorialdilema.com        

El Retorno de Henoch nos habla del resurgimiento de la antigua y real Masonería de Tradición: una Masonería totalmente libre de coloraciones y deformaciones tanto místicas, ocultistas como políticas…

Fermín Vale Amesti (Albanashar Al-Wáli) enfoca una Masonería que retorna a sus orígenes, después de una época de oscurecimiento y degeneración, propia de la era que vivimos. Es un retorno a la verdadera Gnosis Masónica ignorada y preterida y, al mismo tiempo, la restauración de la tradición iniciática auténtica.
            
“Es una obra muy personal y original que el venezolano Fermín Vale Amesti ha querido consagrar al Retorno de Henoch que, para él, coincide con una renovación profunda de la espiritualidad y renacimiento de la verdadera Gnosis. Situándose en la perspectiva de la Masonería Tradicional, Vale Amesti aporta a este estudio, de una riqueza y de una inteligencia admirables, una suma de conocimientos que cautivará a todos los que saben leer con el ojo del corazón”.

Jean Jacques Gabut. Diario “Le Progres”, Lyon, Francia,
21 de Mayo de 1.993.

“El Retorno de Henoch de Fermín Vale Amesti, Pasado Gran Maestro de la Gran logia de Venezuela, se cuenta ya entre las obras más importantes que enriquecerán sin duda alguna, no sólo el patrimonio iniciático de la Francmasonería, sino la visión del investigador apasionado de autenticidad”.

Revista “Le monde inconnu” nº 149, París.

jueves, 21 de junio de 2012

INICIACIONES. Paul Sédir



 Prólogo y traducción de Carmelo Ríos

I.S.B.N. : 978-84-9827-268-0
Precio.: 15 Euros

267 Páginas 
Pídelo desde Aquí 
 
Yo, iniciado en gran número de grados ocultos, afiliado a todas las órdenes esotéricas europeas que tocan de cerca o de lejos el iluminismo, alma mater de no pocas de ellas, que había escrito tantos artículos sabios, a quien mis corresponsales extranjeros llamaban maestro muy docto, y que acabé por creérmelo a fuerza de oírlo decir. Yo, que había celebrado ritos mágicos y renovado las curaciones paracélsicas, que había dado la Luz a un gran número de hombres y mujeres respetuosamente atentos. Yo, que me creía impávido e impasible, sentía ahora derrumbarse mi torre de marfil desde su base. Estaba desorientado y me hubiera reprochado a mí mismo otra actitud ante este desconocido que la más sincera: el deseo ardiente de llegar a una síntesis, a algún reposo”.
  
Es así cómo Yvon Le Loup (1871/1926), más conocido como Paul Sédir, describe en esta novela autobiográfica la súbita transformación interior que sufrió al lado de Andreas, nombre que aquí representa al que fue su verdadero Maestro espiritual, su guía iluminador, Nizier Anthélme Philippe (1849/1905), más conocido como El Maestro Philippe de Lyon, un verdadero Soldado del Cielo al servicio de Cristo y de su obra sobre la Tierra.

La atenta lectura de esta historia extraordinaria no dejará indiferente al lector, además de mostrarle claves valiosas para su búsqueda espiritual.

Meditaciones para cada semana. Paul Sédir



 
I.S.B.N. : 978-84-9827-269-7
Precio.: 9 Euros

131 Páginas
Editorial Manakel
Tel. y Fax: 914729071
 E-mail:  info@editorialdilema.com        

   Yvon Le Loup, conocido por su seudónimo de Paul Sédir, nació el 2 de enero de 1871 y falleció el 3 de febrero de 1926. En Francia dirigió la Logia Martinista “Hermanubis” dedicada a la tradición oriental. Fue miembro de la Cámara de Dirección de la Orden Kabalística de la Rosa+Cruz (fundada en 1.888 por Stanislas de Guaita) y miembro del Primer Consejo Supremo de la Orden Martinista (fundada en 1.891 por Papus). También fue masón y miembro de la H.B.L. (Hermandad Hermética de Luxor) y de la F.T.L. Dictó cursos en la Facultad de Ciencias Herméticas y en el Grupo Independiente de Estudios Esotéricos de Papus.
   Después de conocer al Maestro Philippe de Lyon (Nizier Anthélme Philippe, 1849/1905), se sintió impulsado hacia la “vía directa” del amor al prójimo y la Imitación del Cristo como una presencia viva. En enero de 1909 abandonó todas las órdenes esotéricas y se dedicó únicamente al Cristianismo, creando la Sociedad de “Los Amigos Espirituales”.
  En la presente obra Sédir nos deja un verdadero manual de meditación y acción (observancia), para que a lo largo de todo el ciclo anual el lector se sienta guiado hacia esa presencia viva de Cristo en la intimidad del corazón al mismo tiempo que en sus pensamientos, en sus palabras y en sus obras, presencia que  puede y debe hacerse realidad en todas las circunstancias que la vida ordinaria nos ofrece. Podemos decir que no está muy lejos de ser una guía práctica complementaria de la obra La Imitación de Cristo, de Tomás de Kempis, que el mismo autor califica como “el libro más bello que jamás salió de la mano de los hombres”.

martes, 17 de abril de 2012

LAS ENSEÑANZAS SECRETAS DEL MARTINISMO, por Jean-Marc Vivenza

   Tal como nos dice el autor, “el Martinismo es, con toda evidencia, y ello contando a partir de la época del siglo XVIII, en que se desarrolló y expresó apoyándose en sus propias convicciones…, una escuela secreta de perfeccionamiento y descubrimiento de las leyes ocultas que gobiernan el mundo sensible, y que recíprocamente rigen silenciosamente aquellas que no lo son. […] es al mismo tiempo… un maravilloso crisol transformador, un formidable instrumento de realización, una exigente herramienta de ‘conversión’ para que sean anunciadas, en la renuncia a uno mismo y el aniquilamiento voluntario, la Gloria de Dios y los misterios de la inaccesible divinidad”. “Por desconcertante y sorprendente que esta afirmación pueda suponer, el Martinismo no es una Orden, una estructura o una organización; es un espíritu y una obra, una pura e intensa celebración…” “Esta obra, es decir, la obra Martinista por excelencia, tiene necesidad, por razón de su naturaleza, de seres singulares destinados al santo sacrificio, de hombres de «deseo» pudiendo darse y dedicarse, por entero, al servicio del Santuario, […] es decir, un culto animado por los fieles y sinceros «Servidores Desconocidos» del que el Altísimo pide sus votos; rito sacrificador de inmolación y expiación transmitido por los justos y los Profetas, desde Abel, Enoc, Elías y Noé, pasando por Moisés, Josué y Zorobabel, preservado hasta nuestros días por los elegidos del Señor, rito que debe realmente ser presidido por los sacerdotes del nuevo Templo, reedificado místicamente, y en consecuencia no perceptible a los ojos carnales, iluminado solamente por la inefable Presencia del Divino Maestro y Reparador, el Cristo Jesús, el Mesías, Nuestro Soberano Redentor: יהשוה (Ieshuah)” (Conclusión).

   Este culto, cuyo origen se remonta a la noche de los tiempos, al mismo momento de la caída de Adan y su posterior reconciliación con el Eterno, ha sido transmitido por los elegidos del Señor y perfeccionado por el Cristo para la Reintegración del ser humano en su originario estado glorioso. La iniciación Martinista, cuya esencia se halla en este culto primitivo, y podemos decir que toda iniciación verdadera, no tiene otro objeto que el de “recordar” al ser caído cuál es su verdadero origen, su situación actual y su destino, y mostrarle las herramientas a su alcance para “restaurar” aquello que por su naturaleza divina le corresponde y que perdió tras la caída. “La palabra ‘iniciar’ -escribe Saint-Martin-, en su etimología quiere decir acercar, unir al principio: la palabra initium significa tanto principio como comienzo”. Es así, añade, porque el objeto de la iniciación “es anular la distancia que se encuentra entre la luz y el hombre, o de acercarlo a su principio restableciéndolo en el mismo estado en el que se encontraba en el principio” (Tabla Natural).

   La doctrina Martinista recoge pues los fundamentos “que verdaderamente propone este camino iniciático, absolutamente original en el seno del esoterismo cristiano del que fue, y lo sigue siendo, incontestablemente, una de las más altas formas de expresión” (Conclusión). Esta doctrina, recogida en el Tratado de la Reintegración de los seres de Martinès de Pasqually, desarrollada con sensibilidad propia por sus dos principales discípulos, Louis-Claude de Saint-Martin y Jean Baptiste Willermoz, se esboza de forma clara en la presente obra ofreciendo al lector una guía de inestimable valor, un manual que se impone como reflexión previa a todo ‘Hombre de Deseo’ que comienza a ‘despertar’, una brújula que orientará su estudio y su trabajo iniciático, dado el caso, para discernir mejor desde un principio “las vías que le son abiertas”.

   Sea a través de la iniciación masónica del Régimen Escocés Rectificado, de la teúrgia de los Élus Cohen o de la ‘vía cardiaca’ de Saint-Martin, Jean Marc-Vivenza enfatiza en esta obra los principios fundamentales que ligaban fuertemente al Maestro Pasqually y a sus dos discípulos notables en un objetivo común, “que no era otro que el cumplimiento efectivo de la obra preparatoria y sagrada de «reconciliación», misión, deber y valor del hombre regenerado, del «hombre Nuevo» deseoso de aproximarse al Santuario de la Divinidad. […] estos tres maestros pues, hablan con una sola voz, participando de la misma visión, admitiendo parecidos principios ante cuestiones centrales y revindicando, al mismo tiempo y de manera conjunta, posiciones comparables sobre los temas más importantes” (Ídem). El mensaje de Vivenza es una llamada a los verdaderos Hombres de Deseo que, en su condición humana, irremediablemente soportan el peso tortuoso de la división, la dispersión y la confusión a la que nos someten continuamente las debilidades y las contingencias del mundo de la materia infectado por el maligno. Ni siquiera las estructuras iniciáticas, por sólidas que parezcan, escapan a este veneno. Es por ello necesario que el espíritu vivifique en todo momento ‘la letra’, para que la forma sirva al espíritu y no que el espíritu se aprisione en la forma, pues el término victorioso de la iniciación conduce al hombre a una resurrección divina, a una verdadera y plena unión con la divinidad, donde el mundo de las formas (representado en masonería por el Templo de Salomón) desaparece porque estas ya cumplieron su función, y el Iniciado accede a un nuevo mundo: la Jerusalén Celeste, la nueva Sión en cuya cumbre se haya el Cordero de Dios Triunfante. Por lo tanto, desde el punto de vista Martinista, “no hay ni puede haber varios «martinismos»; hay hombres diferentes, ambientes distintos, atmósferas y condiciones específicas, por otra parte perfectamente válidas y respetables, pero el Martinismo es «uno», no dividido y no divisible, pues la Verdad que defiende y venera es única” (Ídem).

   Estamos seguros de que el lector, sea o no miembro de una Orden Iniciática, que lea con verdadero ‘deseo’ los fundamentos doctrinales esbozados en esta obra, no será ajeno, en mayor o menor medida, a ese “recuerdo interior” que levanta levemente el velo de la materia para hacernos entrever nuestro verdadero origen, nuestro estado actual y nuestro destino glorioso, esencia y fundamento de toda verdadera iniciación y por tanto de todo despertar espiritual.

   Aquellos que ya han emprendido el sendero de la Iniciación Martinista (sea masónica, teúrgica o cardiaca), encontrarán una guía que les ahorrará tiempo de trabajo para llegar a una mejor comprensión de los textos doctrinales que, como valiosos tesoros espirituales, dejaron los Maestros.

De Templo Salomonis Liber. Eduardo Callaey


Como se suele decir:

A todos los masones que el presente vieren:

   La publicación de De Templo Salomonis Liber y otros textos de Masonería Medieval, es una antigua deuda pendiente que tenía conmigo mismo y con todas las personas -masones y no masones- que han colaborado en el vasto proyecto de dar a conocer el origen específicamente monástico de la masonería. Esta obra, editada en la prestigiosa Colección Martinista de Editorial Manakel (Madrid), completa, o al menos amplía notablemente, el trabajo iniciado cuando publicamos, en 2004, el Ordo laicorum ab monacorum ordine, libro reeditado en 2006 con el título La masonería y sus orígenes cristianos.
   Hasta ese momento no existían más que cabos sueltos respecto de la influencia benedictina en la masonería medieval. En un contexto secularizante, en donde los cristianos son apenas una expresión marginal dentro de la denominada masonería liberal adogmática, la obra fue descalificada a tal extremo que vale la pena citar una anécdota para trazar el marco de la controversia. En una de las tantas “mesas” en las que mi tesis era vapuleada por mis HH. adogmáticos, uno de ellos, actual autoridad de alto nivel en la GLA, cuando ya casi no había argumentos que esgrimir en contra de mi planteo, dijo finalmente: ¿Y cómo puedo estar seguro de que la traducción de estos textos medievales es verdadera? Aunque parezca irrisorio, este H. prefería pensar que quien tenía delante lo estaba engañando antes que aceptar que un monje cristiano había organizado las primeras logias medievales. Evidentemente no se trataba de un H. que debía pulir su Piedra Bruta sino de un H. bruto, pues el latín aún se estudia en escuelas secundarias, es lengua oficial de un Estado y goza de excelente salud en el mundo académico.
   Desde entonces supe que tarde o temprano deberíamos comenzar a publicar, al menos, aquellos textos que nunca habían sido traducidos del latín a lenguas vernáculas. La selección de textos de Beda el Venerable, de Rabano Mauro y de la vida de Wilhelm de Hirschau se deben justamente a eso, pues el resto de las fuentes pueden hallarse en inglés o en español, tal el caso de Teófilo, Honorio de Autum y otros.
   Creo que para quienes han leído Los orígenes cristianos de la francmasonería, este nuevo libro les dará la posibilidad de ver las fuentes y encontrar nuevas relaciones entre los símbolos de la construcción y el Templo de Salomón. Para quienes no han leído los antecedentes, planteo a continuación algunos enunciados a modo de preguntas:

1.- ¿Sabía Ud. que los signos y toques de los distintos oficios nacieron en los monasterios? ¿Sabía que los artesanos que trabajaban en las redes de monasterios medievales daban prueba de su oficio y sus habilidades de acuerdo a estos símbolos? ¿Sabía que estos signos también eran utilizados por los templarios?

2.- ¿Sabía Ud. que fue en el siglo VIII cuando por primera vez se vinculó a los constructores medievales con la historia bíblica de la construcción del Templo de Salomón? ¿Sabía que el autor de este primer documento fue un benedictino inglés -padre de la Historia de Inglaterra- llamado Beda el Venerable?

3.- ¿Sabía Ud. que en el mismo siglo VIII, el mismo monje explicó, por primera vez, en qué consistía cuadrar la piedra bruta? ¿Sabía Ud. que a partir de entonces otros monjes, también benedictinos denominaban a los constructores Homines cuadrati, expresión que puede traducirse como Hombres en escuadra?

4.- ¿Sabía Ud. que el famoso documento denominado Manuscrito Cook está basado en bibliografía escrita por monjes benedictinos?

5.- ¿Sabía Ud. por qué a la Cámara del Medio se la llama del Medio? ¿Se lo explicaron en su logia? Pues bien, los benedictinos sabían por qué se llamaba Cámara del Medio. ¿Sabe por qué? Porque más arriba había otra a la que sólo subían los “Venerables”.

6.- ¿Sabe cuál es el origen de la palabra sagrada del Venerable Maestro? Sí, adivinó. La utilizaban los benedictinos para definir al constructor perfecto.

7.- ¿Sabía que para los benedictinos Adhoniram era la prefiguración del propio Cristo?

8.- ¿Sabía que todos estos documentos escritos entre el siglo VIII y XII están al alcance de su mano, en la Biblioteca más importante de su Ciudad?

9.- ¿Sabía Ud. que las primeras Constituciones que reglamentan los oficios de los constructores fueron escritas en el siglo XI por monjes benedictinos de la Orden Cluniacense?

   Pues bien. Si Ud. es un masón al que no le interesa de dónde proviene toda la simbología y el sentido de su Orden, no pierda tiempo. Para mí da lo mismo que Ud. prefiera creer que a la masonería la inventaron cuatro logias de Londres en el siglo XVIII, o los filósofos del Siglo de las Luces y que es hija de la Ilustración.
   Ahora, si Ud. quiere saber por qué nuestra simbología tiene un origen espiritual, más precisamente judeocristiano, monástico y medieval, lo invito a leer las dos obras que he escrito al respecto: Los orígenes cristianos de la francmasonería (Kier, Buenos Aires, 2006) y esta que ahora presento De Templo Salomonis Liber y otros textos de Masonería Medieval (Manakel, Colección Martinista, Madrid, 2010).
   Puede que Ud. piense -al igual que algunos masones- que estos libros manipulan la historia. Pues bien, en ese caso puede pedirme, directamente, la bibliografía completa y la nómina de fuentes que he utilizado y se la enviaré con gusto, por mail y sin cargo. Luego de contrastar estos documentos le aseguro que Ud. podrá definir, con precisión, si debe otorgarles a los monjes la patente de invención de la simbología masónica o se la dejamos a los filósofos ilustrados del siglo XVIII. Créame, vale la pena sacarse la duda.
   Y si Ud. no es masón, podrá entender que no existe una “Orden” masónica única y universal. Que quienes anuncian a la francmasonería como adogmática y que han suprimido de sus rituales a la Biblia, en realidad esconden un profundo desprecio por la religión -en particular hacia el cristianismo- y que existen numerosas corrientes que aún permanecen firmes a los antiguos deberes, trabajando a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo, custodiando la invalorable herencia iniciática del judeocristianismo.


Réné Guénon y el Régimen Escocés Rectificado, Jean-Marc Vivenza


Sabemos de la profunda y duradera incomprensión de René Guénon (1886-1951) respecto al pensamiento de Martines de Pasqually (1710-1774) y las prácticas observadas por la Orden de los Caballeros Masones Elegidos Coëns del Universo, sus significativas reservas relativas a la teosofía de Louis-Claude de Saint-Martin (1743-1803), y sus vivas críticas hacia Jean-Baptiste Willermoz (1730-1824) y el Rito Escocés Rectificado, posicionamientos y criterios que calarán sus diferentes análisis en cada ocasión que abordará estos temas, y sobre los cuales no juzgó necesario volver sobre ellos.

Esta sorprendente actitud, motivada por oscuros “sentimientos”, subtendida por una inverosímil confusión ante los fundamentos del cristianismo, y sobre todo, por unas muy confusas razones en el plano iniciático, obligaba ineludiblemente a que fuera emprendido un trabajo de clarificación y explicación de lo que condujo a René Guénon, e igualmente a todos aquellos que aún hoy apelan a su obra, a considerar que la doctrina de Martines de Pasqually, la perspectiva teosófica del Filósofo Desconocido y la rectificación elaborada por Jean-Baptiste Willermoz, estaban todas ellas contaminadas por elementos que las descalificaban y excluían de las esferas reservadas a la “Tradición”, mientras que, muy al contrario, esta corriente específica en el seno del esoterismo cristiano, de la que participaban los Elegidos Coëns, la Sociedad de los Íntimos de Saint-Martin y la Francmasonería willermoziana, es sin lugar a dudas la más claramente autorizada en poder revindicar una verdadera autenticidad y profunda fidelidad respecto a lo que las santas Escrituras contemplan como la “verdadera” fuente espiritual del hombre, y designan bajo el nombre de “Divina Tradición”.

Parece pues, que cuando buscamos examinar serenamente las causas que configuran las inexactas afirmaciones de René Guénon, encontramos que ellas reposan sobre el completo desconocimiento de la historia y estructuras propias de la Orden de los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa, y en especial, sobre una increíble ignorancia de las enseñanzas originales y doctrina específica que subyace secretamente, pero a la vez congénita y formalmente, en el Régimen Escocés Rectificado.


Teosofía Revelada, Jakob Böhme


Jakob Böhme (1.575-1.624) fue un importante filósofo y gran místico alemán del siglo XVII que basó su poder especu-lativo en lo que él llamó “iluminación divina”, iluminación secreta a partir de la cual llega al conocimiento del ser íntimo, de Dios y a la raíz del misterio del Universo.

Hijo de un labrador, se estableció muy joven como zapatero. A pesar de su pobre educación, muy pronto destacó por sus profundos conocimientos de la Biblia y de las obras de Paracelso. A partir de 1.612 comenzó a escribir sus propias obras teosó-ficas, que por su amplitud, profundidad y conocimiento, influyeron notablemente en personajes tan variados como Newton, William Blake e incluso en el mismo pensamiento dialéctico de Hegel.

En esta obra, Teosofía Revelada, Böhme expone, a través de un diálogo entre maestro y discípulo, sus conocimientos teosóficos, místicos y alquímicos. Las antítesis amor-dolor, bien-mal, son resueltas de forma dialéctica, pues si el alma sufre, ya tiene un motivo para amar a su verdadera sustancia y liberarla del dolor. Como fue en un principio, el mal ha de volver a ser el súbdito del bien, y no al contrario. Así también, el cielo y el infierno están dentro de cada persona, manifestándose uno u otro según se esté con la voluntad de Dios o no.


La Llave - Sex Puncta, Jakob Böhme

Editorial Manakel – Colección Martinista


LA LLAVE
o
una explicación de algunos Puntos Principales
y Expresiones de sus Escritos.
Por Jakob Böhme, el Teósofo Teutónico.

UNA ILUSTRACIÓN DE LOS
PRINCIPIOS OCULTOS
DE
JAKOB BÖHME, el Teósofo Teutónico,
EN TRECE FIGURAS,
POR DIONYSIUS ANDREW FREHER

SEX PUNCTA MYSTICA
O
UNA BREVE EXPLICACIÓN DE
LOS SEIS PUNTOS MÍSTICOS
Jakob Böhme, 1.620

ANEXO:
EL HOMBRE,
CLAVE DE TODOS LOS MISTERIOS
La Teosofía según Jacob Boehme y
Louis-Claude de Saint-Martin.
Por Pierre Deghaye.

Jakob Böhme (1575 – 1624), “El Teósofo Alemán” cuya vida creativa abarcó el período Rosacruciano, fue un místico cuyo discernimiento contribuyó mucho para establecer una interpretación espiritual de la alquimia.  De origen humilde, Böhme poseía un alto grado de percepción mística de los mundos espirituales y para expresar sus experiencias interiores decidió revestirlas de términos alquímicos. Tuvo una profunda influencia sobre ideas teológicas y esotéricas, particularmente entre finales del siglo XVII e  inicios del siglo XVIII, y desde entonces, su sistema esotérico-filosófico de la teología continúa inspirando a muchos místicos en los días actuales. Uno de los más inspirados en su obra fue el teósofo de Amboise, Louis-Claude de Saint-Martin, quien redescubriría en ella las claves espirituales del Hombre de Deseo, verdadero aspirante a la iniciación más pura, claves que acompañarían para siempre a la corriente iniciática que denominamos bajo el nombre genérico de Martinismo.

Los escritos de Böhme son de gran extensión y guardan un enorme sistema de ideas, una serie de pensamientos espirituales que no surgieron de la árida intelectualización, sino de su vivencia en comunión con un mundo espiritual.

En sus escritos nos revela un Cristianismo esotérico que con certeza mantiene alguna conexión directa con la corriente Rosa+Cruz que estaba siendo desarrollada contempo-ráneamente con su obra.

Böhme tenía conciencia de la dificultad de sus libros y, consecuentemente, escribió “La Llave” o “Llave para sus obras”, como un resumen de las ideas principales contenidas en su sistema. “La llave” nos provee de una introducción simple a los puntos más importantes de su filosofía y simplifica el acceso a sus obras mayores.